EL NIEMEYER DE CURITIBA (Museu do Olho)

Curitiva, es la capital del estado de Paraná, Brasil, con una  población de casi cuatro millones de habitantes, siendo considerada como una de las ciudades más desarrolladas del país y una de las urbes culturales más importantes de América del Sur. Sorprende saber que está calificada como la metrópoli “con mejor educación y mayor calidad de vida de Brasil” siendo elegida, por segundo año consecutivo, “La Ciudad más sustentable del Planeta”. Pero algo más atrae nuestra atención, y es el Museo Oscar Niemeyer, conocido popularmente como el “Museu do Olho” (Museo del Ojo) uno de más grandes y modernos museos de toda la América Latina. El edificio es en parte, la reconstrucción de otro llamado “Castelo Branco” que en 1967 había sido diseñado, en su arquitectura, por Oscar Niemeyer para sede del Instituto de Educación de Paraná, desembocando más tarde, por motivos políticos -¿les recuerda algo?- en un edificio público. En  2001 se decide la  transformación del mismo, siendo llamado de nuevo el arquitecto brasileño  para dar nueva vida a su antiguo proyecto. Se inaugura éste -contando con la presencia de su creador -el 22 de noviembre de 2002. Rampas sinuosas dejan en evidencia el estilo característico del arquitecto brasileño: líneas ondulantes, curvas sensuales  que se insinúan al infinito. Son 35 mil m2 construidos, de los cuales 18 mil se destinan exclusivamente a salas expositivas (algunas con exposiciones permanentes)  y el resto a espacios educativos, auditorios, tiendas de arte, salas de cine y vídeo,  restaurantes, espacios educativos, cafeterías, tiendas de arte, salas de cine y vídeo y un amplio patio de esculturas externo. Existe pues un Niemeyer más antiguo que el realizado años después en Avilés  (Asturias). Con mayores proporciones y más amplios contenidos aquel, pero con similares caracteres urbanísticos e idénticos -aunque menores- espacios éste. Mas una gran diferencia les separa. Los grandes logros del Niemeyer de Curitiva se centran en conseguir y consolidar, en estos 9 años de existencia, una gesta unitaria capaz de aunar esfuerzos y compromisos. En conciliar diálogos y aglutinar sentimientos. En  disponer de la suficiente fe y confianza en quienes, con rigor e interés común, coordinan su gestión pública, patrimonial y financiera. El Niemeyer de Avilés  ha corrido peor suerte. Unos meses después de su inauguración, enfrentamientos partidistas pusieron en peligro su futuro e identidad. Ya no se denomina Niemeyer. Y aunque sigue vivo y con actividades, una sombra negra, como de luto, deambula agorera por el blanco inmaculado de la inmensa plaza “abierta al mundo”. Existe un poema acróstico, inédito y secreto, que contiene unos treinta versos conmemorando tal proyecto. De su existir silente liberamos este texto final: “Rotulador en mano, Oscar Ribeiro de Almeida escribe la palabra Avilés. Sea pues la ciudad de Avilés quien de cuerda el corazón, ponga en hora el futuro”. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: