DE POETAS, POEMAS Y EXCELENCIAS. (Almaria, 3)

DE POETAS, POEMAS Y EXCELENCIAS 

Abro de nuevo una ventana al silencio para poder cerrar los ojos y escucharme a mí mism@. ¿Quién podría escribir mejor que yo sobre las lecturas que me apasionan y las que no.  Decía el gran poeta Seifert que “todas las cosas del mundo no son bellas, pero las que el poeta elige, duran”.  Es verdad que duran algunos poemas, incluso algunos versos, más que el/la poeta  que los escribe.  Quién podría olvidar estos versos: Su cuerpo dejará, no su cuidado;/ Serán ceniza, más tendrán sentido; /Polvo serán, mas polvo enamorado. No haría falta citar al poeta (Quevedo) ni citar el título del poema (“Amor constante más allá de la muerte”. Los tres versos -difícilmente mejorables- bastarían por sí solos para ser recitados  de memoria sin tener que mencionar a su autor. Puede suceder lo mismo con los siguientes: Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra/ traspasado de sol/ y de pronto anochece. Pensamos que Quasimodo, el poeta, y  el título, podrían ser más prescindibles. ¿Haría falta citar a Alfonsina Storni? para conocer de memoria -debido también a ser musicados-  estos versos?: Bájame la lampara un poco más,/déjame que duerma, nodriza, en paz/ y si llama él no le digas que estoy,/ dile que Alfonsina no vuelve.  ¿Sería obligado mencionar a Neruda para citar: Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Y,en fin,  más cercanos en el tiempo: Que la vida iba en serio/ uno lo empieza a comprender más tarde/ como todos los jóvenes, yo vine/ a llevarme la vida por delante/ (…) envejecer, morir, eran tan solo las dimensiones del teatro. el único argumento de la obra. A Gil de Biedma, poeta emblemático de los 50, todavía le falta perspectiva, tiempo. Pero es seguro que estos versos han de ser patrimonio de las generaciones más jóvenes. Otros muchos textos superan a las excelencias mencionadas, pero quedarán en el olvido: poetas y poemas.  ¿Los motivos? Los conocemos nosotros y los conocen otros más.  Pero no sirve de nada enumerarlos.  Un ejemplo: “Un poema es el precio que ha de pagar un día/ cuando el pasado pida cuenta de un intenso sentir/ y el desconcierto de estar viva permanezca/ más allá de la luz,/ al saber de un instante/ que comienza otra vez a no ser suyo,/ en tanta deserción, tanta belleza”. Ni poeta, ni poema, ni estos versos, pasarán a la posteridad. No pasarán. Es seguro.    

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