MADRID EN EL OTOÑO DE LAS ARTES ESCÉNICAS

Buena temperatura climática en la ciudad de la Villa y Corte. Mediados de otoño  mientras el color ocre se funde en gris en Madrid, ciudad abierta que vela sus armas en medio de  un proceso de crisis, no solo económica sino cultural y espiritual. Pero la capital de España, aparentemente, sigue viva. Sus gentes mantienen una apariencia física de idas y venidas como si en ello les fuese la vida. ¿Y el tráfico? Los atascos de tráfico rodado y los ruidos superan, eso dicen, a los que se producen en la mismísima Nueva York. “Quiero escuchar el crujir de las hojas al andar, una vez más en otoño, por Madrid”, cantaba Antonio Vega, de “Los secretos”. Pero Madrid siempre agasaja al viajero de paso con algún aliciente, por ejemplo, y en este caso, escénico. A saber: Sacristán, en una esplendorosa madurez, representa en el Español “Yo soy don Quijote de la Mancha”. Y también en otoño el Festival de Jazz, ( este ya es el XXIX) ubicado en varios espacios escénicos de Madrid. En el mítico café Central el “Ben Sidran Quartet”. Sidran es un mensajero del jazz prolífico y versátil, con más de 30 discos como solista y autor de un hermoso disco-libro “The Concert For García Lorca” en homenaje a nuestro poeta. Y en otoño la XXVII edición del Festival “Madrid en Danza”. Y en él la actuación de la coreógrafa y artista audiovisual  asturiana Olga Mesa -ahora residente en Estrasburgo- con su último proyecto escénico “El lamento de Blanca Nieves”. Desde otro escenario, la sala Riviera, la actuación de la cantante de rok y poeta estadounidense Patti Smith, de la que cuentan  no alcanzó a cubrir la mitad del aforo de espectadores. Y la llegada de Lou Redd, que vino pero que suspendió su concierto porque según sus palabras “no le gustaba lo que estaba sucediendo en España: violencia en las manifestaciones, desahucios, enfrentamientos”… En la nota oficial del Teatro Circo Price se anunciaba la suspensión del concierto -previsto para el 19 de noviembre- por “problemas con infraestructuras a causa del huracán Sandy”. (?) Pero existe una tercera versión, no oficial, que asegura que el concierto fue suspendido  por la escasez en la venta de entradas. Y es que Madrid se está notando mucho la falta de espectadores. Sobre todo a la hora de acudir a los grandes eventos, cuyos precios resultan  prohibitivos  para los bolsillos llenos de agujeros de los madrileños. Y esto tendrán que tenerlo en cuenta los gestores culturales a la hora de programar “excelencias”.  Natalio Grueso, el ex del Centro Niemeyer de Avilés, y ahora director de los espacios escénicos del Ayuntamiento de Madrid -entre ellos el Price- no las tendrá todas consigo a estas alturas de lo programado hasta fin de año. Pero “aunque Madrid amanezca flotando entre sueños perdidos, confusión y sorpresa latiendo en las venas”, como decía Hilario Camacho, unos días de otoño en Madrid merecen la pena. A pesar de la pésima impresión que se llevó el gran Lou Redd.  

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