ATREVERSE A PENSAR. (Almaria, 5)

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ATREVERSE A PENSAR

Conservo aún ejemplares de la sexta y última etapa de la revista TRIUNFO (1980-1982). Revistas como ella ayudaban a entender, enjuiciar y pensar en libertad. Dos ideas fundamentales la guiaron: dirigirse a las mayorías transitando por senderos culturales, y acoger en sus páginas a las grandes corrientes del pensamiento europeo. No vendía mercancía ideológica ni militancia partidista. Vendía actividad periodística en su máxima esencia de ponderación, especialmente en el ámbito cultural y político.  Progresista en su línea editorial -sin ocultar nunca su cercanía a la llamada entonces izquierda democrática-, puso al servicio del lector, como fin exclusivo, un ejemplo modélico de periodismo riguroso, excelso y “culto”. Su nómina de colaboradores -fijos y ocasionales- era la más brillante que se ha dado en todas y cualesquiera de las revistas de información general editadas en España. Tengo en las manos el último número de la última y definitiva época de TRIUNFO. Es un ejemplar doble, perteneciente al mes de julio y agosto de 1982. En su portada, y como enunciado -no sé si por ironía o casualidad- se lee El fin de la escritura. ¿Por qué murió TRIUNFO si había llegado ya la democracia? se preguntaban al unísono dos de sus más preciados articulistas, Haro Tecglen y  Vazquez Montalbán. Era evidente. Algo funcionaba mal, o no funcionaba. en la política de ayudas a la prensa. “Resulta lamentable que los partidos y sindicatos de la izquierda parlamentaria, ahora en el poder, no hayan dado un solo paso para impedir la eutanasia de esta revista, ni con anterioridad, a la ya desaparecida CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO (Publicado en “El País -sin firma- el 31 de junio de 1982) Personalmente mantenía una intensa relación con esta revista. Aguardaba con sumo interés su aparición mensual en  los kioskos. Por eso mi alegría al saber por José Ángel Ezcurra, su director, que gracias a la Universidad de Salamanca, y a un notable equipo de expertos, se podrá leer en versión digital. ¿Destruir entonces estos ejemplares guardados durante tanto tiempo? No lo voy hacer. Conservan en sí mismos una esperanza que -no solo por que han pasado los años-, ya no tengo. Poseen un olor característico a nostalgia. Un palpitar en la memoria. El tacto de mis manos de entonces sobre sus páginas.

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