JOAN BROSSA: Poeta prestidigitador. (Mementos, 8)

Joan Brosa entr libros

Si no pudiera escribir, en los momentos de euforia sería guerrillero, en los de pasividad prestidigitador. Ser poeta incluye las dos cosas”. (J.BROSSA)

Cuando pienso en Joan Brossa (1919-1998) le recuerdo con aspecto descuidado mientras que, recién llegado desde su domicilio barcelonés, descansaba cómodamente arrellanado en un sillón de la Casa de Cultura. Alguien comentó más tarde: “tenía las suelas de los zapatos agujereadas”. No hacía mucho que en una entrevista realizada al genial artista, aparecía en una una fotografía rodeado de libros y  periódicos. Por todas partes se amontonaban los papeles. La acumulación llegó a tal punto que el Ayuntamiento le ayudó a alquilar un segundo estudio donde poder trabajar más a gusto. Era un coleccionista incorregible. Recogía de la calle objetos abandonados que reclamaban su atención. Recuerdo al Brossa brillante e irrelevante en sus observaciones. Compartimos cena junto a otros amigos. Algo que jamás olvidaré fue cuando en un momento de la conversación se citó a Nuria Espert. Siempre pensé que la Espert, tan elogiada siempre como “diva” excepcional de las artes escénicas por los críticos, sobreactúaba en demasía. Nunca la encontré creíble en sus interpretaciones. Aquella noche así lo manifesté y, para sorpresa mía -y de los presentes- Brossa me apoyó al cien por cien. Él también consideraba que se mostraba exagerada y forzada en todos sus personajes. Cómo olvidar el gesto de estupefacción del director del citado centro cultural, admirador sin medida de tan eximia intérprete. El personaje daba para mucho. Cientos de obras, instalaciones, esculturas y poemas visuales lo confirman. Miles de anécdotas lo atestiguan: Al serle preguntada su profesión para el DNI, dijo “poeta”; el funcionario entendió “paleta”. Brosa reaccionó: “hombre, paleta no”, a lo que el empleado le propuso: “¿qué le parece jornalero?”. “Está bien”, respondió, y así quedó reflejado. En otra ocasión le invitaron a leer el pregón de las fiestas de Vespella de Gaià. Sabido es que lo del pregón sobra casi siempre, y que la gente lo toma como penitencia previa que algunos ayuntamientos imponen antes de dar comienzo a las fiestas. Joan Brossa se lo tomó al pie de la letra. Se asomó al balcón con un papel en las manos y leyó: “El… pregó”. Esto fue todo. Los presentes en tal acto le aplaudieron calurosamente. Así era, Así fue. Un tipo, un artista realmente genial. En vida publicó unos 130 libros y no obstante, fue relativamente desconocido como poeta hasta 1970. A su muerte dejó cuatro libros de poemas inéditos que aparecen publicados en conjunto: Día a día, última fase de su ciclo poético  marcado por el escepticismo pero en el que también cabe su humor característico. Einstein dijo que existían dos formas de vivir la vida. Brossa eligió la suya, la mejor.

http://www.joanbrossa.org

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