POETA ANA DE VALLE: EN EL RECUERDO (Mementos, 11)

Ana de Valle

UNA lágrima/ es un grito sin voz…  (Ana de Valle)

Había nacido con el siglo XX. Pero no llegaría a nuestras vidas hasta cumplidos los 70 años. Una llamada telefónica nos puso sobre aviso: deseaba celebrar en su casa una reunión con poetas de la ciudad. (De aquel encuentro surgiría la revista oral “Diálogo entre poetas” (1973) que supondría un resurgimiento importante de la poesía en Asturias, y más concretamente en la villa de Avilés). En la Plaza Álvarez Acebal, nº 9, bajo -domicilio de la poeta avilesina Ana de Valle- fue, de entonces en adelante, una casa de citas para la poesía. Lugar de reuniones y encuentros para un grupo de poetas jóvenes , que encontraron en el fuego de aquel hogar el ámbito preciso para la palabra en libertad. Para el florecimiento de una amistad que fue consolidada y reforzada al transcurrir del tiempo: Se me llena la casa/ de risas, /de versos/ de corazones enlazados,/ de compañía encendida./ (…) de ideas que estallan como cohetes./ que chocan como espadas/ (…) Es un día diferente, sí:/ un día de oro.  Ana regentaba junto a su marido Eladio -y en el mismo recinto familiar- un pequeño taller para la encuadernación artesana. No era por lo tanto casual que al traspasar el umbral de la vivienda llegase hasta nosotros el olor inconfundible a engrudo y otros productos al uso, procedente de ejemplares y publicaciones rescatadas de la vejez y del olvido: Libros, ¡pirámides de libros! (…) es maravilloso/  vestirlos/ con nobles pieles,/ con telas finas (…) bendigo/ la mano maestra/ que me enseñó a quererlos/ y a servirlos. Escribir de Ana de Valle es volver -una vez más- a rescatar “del imposible olvido” la biografía de una mujer que supo en los momentos más adversos de su vida -que los hubo en grado sumo- salir adelante con inusual dignidad y entereza. A punto de cumplirse los treinta años de su desaparición, los que crecimos en su amistad y magisterio le debemos -le vamos a deber siempre- el reconocimiento de su presencia en nosotros. Era diminuta y aparentemente frágil, como un gorrión, en lo físico. Pero grande, muy grande en el ser y en el sentir: No soy más/ que ese pequeño hueco/ menudo/ que dejo en la cama/ cada mañana/ al levantarme. Ana de Valle: poeta amiga para albergar en la memoria. Para recordar.

Con brisas yo, tú con vientos,/ nos va llevando la vida/ como un faro al mismo puerto… (A. de Valle) 

Antología poética. Ed. Azucel. Biblioteca de Avilés. Año 2000.

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